Frank Guiller


En el año 1998 llegué a tierras de libertad buscando, además de la obvia liberación de las cadenas opresoras de la Cuba en que nací, la libertad creativa que me fue negada. Frank Guiller llegó 10 años antes y ha hecho uso de esa misma libertad creando incansablemente y mostrando su habilidad con la cámara en cada imagen. Rank, como le llaman sus amigos, me cuenta que su apodo surge a raíz de un álbum de la banda The Smiths titulado de igual manera. Un lujo tenerlo en La Manigua.  


Exposure , Web , Instagram


La Manigua: Hola Rank, bienvenido a La Manigua. Naciste en La Habana, Cuba, en 1959. Un año lleno de cambios en la isla. Estudiaste en la prestigiosa Academia de Arte de San Alejandro. ¿Cómo fueron tus primeros años de vida en Cuba? ¿Cómo comenzó tu interés por el mundo de las artes?

Frank Guiller: Mis primeros años de vida fueron muy felices. Somos tres hermanos y una familia pequeña, mi padre de una descendencia austríaca y judía. Llegó a Cuba muy joven y se casó con mi madre. Nacimos en La Habana, en el barrio del Vedado. Mis primeros pasos en el arte tuvieron la influencia de mi familia materna. Mi tío, también graduado de la Academia San Alejandro, pintor, fotógrafo y linotipista, continuamente me regalaba libros de arte pues trabajaba en el Instituto del Libro. Mi tía materna era profesora de filología en la Universidad de la Habana y también adoraba el arte. Gracias a ella conocí el Salón de Mayo, la Cinemateca de Cuba y el teatro Guiñol a una edad muy temprana y conocí a muchos artistas plásticos de renombre como Portocarrero, Servando, Raúl Martínez, Darie, etc. Tendría entonces unos ocho años y mi hermano unos seis. Tuvimos una infancia determinante en nuestra formación intelectual. Ese mismo comienzo en la vida, cerca de artistas fue lo que más nos marcó para el resto del camino. Desde pequeño recuerdo que en casa se disfrutaba mucho del arte en general: pintura, fotografía, cine, teatro y literatura. Desde pequeños empezamos a crearnos una biblioteca y, por ese entonces, tomé mi primer curso en el Museo Nacional, una especie de introducción al arte para niños.


©Frank Guiller

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Serie Escape Pareidolia - Frank Guiller


LM: En la biografía que me enviaste mencionas una influencia del realismo socialista devenido del marxismo. ¿Cómo crees que esto influyó en tus primeros años como artista? Y ¿consideras que esta influencia dejó una huella de carácter permanente en tu obra?

FG: El realismo socialista en Cuba estuvo en todo lo que nos rodeaba en el arte, sobre todo en el cine y en los posters que venían de los países socialistas, que desde los sesenta intercambiaban con Cuba la llamada “cultura del proletariado”. Como yo crecí y estudié arte en esa época, tuve toda esa influencia del cartel y el cine, por ejemplo, el polaco y el ruso. Como querían expandir la conciencia de clase, nos llegaba a Cuba primordialmente lo mejor. Recuerdo, solo por mencionar un par de films, La Madre de Pudokin, un film increíblemente bueno que, luego con los años, me tocaría estudiar por la fotografía tan inmensamente genial de Golobnya; o el film Soy Cuba, de Kalatozov, un trabajo experimental de un rico valor fotográfico. Un ejemplo mucho más reciente es Ven y Mira, de Klimov, otro logro cinematográfico que me tocó profundamente. No voy a mencionar el neo-realismo porque sería demasiado larga la respuesta, pero igual nos llegó a casi todos, a algunos artistas más que a otros. En mi obra se puede ver la influencia de la que he bebido un poco. En la fotografía me han marcado varios artistas anteriores a mí que, por alguna razón, me gustan mucho, como ejemplo de ellos te puedo citar a André Kertesz, Vasili Yegórov, Vladimir Lagrange (fotógrafos) y a artistas como Richard Estes, Chuck Close, and Philip Pearlestein (pintores). En Cuba se vio muy buen cine y muy buen teatro, así como buena fotografía, ya fuera en la Casa de las Américas o, luego, tras la fundación de la Fototeca con Mayito (García Joya) y su esposa. Hay otros fotógrafos que también conocí mejor llegando a acá y que vale la pena mencionar como influencia: Peter Lindbergh, Dorothea Lange, Walker Evans, y de los contemporáneos te voy citar solo a tres, sino se hace muy larga la lista, Van Manen, Katharine Cooper y Abigail Reynols.

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Serie The Jews - Frank Guiller


LM: Una de las series que más he disfrutado es The Jews que, como tú has dicho, tiene cierta influencia familiar. En una entrevista para Radio y Televisión Martí hablas del carácter humano que querías reflejar y del acercamiento diferente al historial del sufrimiento de esta comunidad. En retrospectiva y en los momentos que vivimos cargados de intolerancia, ¿cómo ves tú el valor de esta serie? ¿Consideras que ha mantenido su vigencia y los objetivos que te planteaste al iniciarla?

FG: Sí, Rainy. Esa serie es documento, pero también tiene algo que me hace recordar a la parte judía de mi familia, a mi padre y mis abuelos paternos. Por eso es, en cierta medida, un homenaje que yo pensé siempre que estuviera cargado de un profundo carácter humano y que, de alguna manera, fuese una serie en la que el observador pudiera desmitificar al protagonista e identificarse un poco; ver al ser humano en las cosas más cotidianas y mínimas que nos toca hacer día a día y no al religioso o al individuo sectario. Además, quería darle un giro discursivo distinto a la imagen de un grupo que la mayoría de las veces se asocia con el sufrimiento. También, de alguna manera, aspiraba a que fuera representativa de la perfecta integración de una minoría a la sociedad, y de cómo conservan sus tradiciones. Pienso que, con la corriente política divisionaria que atraviesa el país, esta serie tiene más vigencia que nunca, porque no solo expone la integración, sino que también se vuelve una alegoría de la unidad integral de una minoría que no está aislada. El planteamiento como serie y el concepto entregado sigue presente y se hace muy válido hoy.

Video The Trip - Frank Guiller


LM: A pesar de trabajar predominantemente la fotografía digital, también incursionas en el video, dibujo, pintura e instalación. Háblame de cómo eliges en qué medio trabajar un determinado proyecto. ¿Qué buscas expresar cuando empleas un medio como el video, por ejemplo?

FG: Bueno Rainy, hace mucho tiempo que seleccioné a la fotografía en general (film y digital), pero específicamente a la digital como mi lenguaje creativo esencial. Evidentemente, como estudié artes plásticas, desde muy joven he incursionado en muchos medios, desde el silk screen y la pintura hasta el grabado. Me gradué en la especialidad de grabado de la Academia de San Alejando, aunque matriculé inicialmente en la especialidad de pintura. Los medios son solo herramientas que te ayudan en tu discurso imaginario. En mi caso, he usado el video, que no es más que muchas imágenes fijas en sucesión, como una manera de reafirmar ciertos temas. Si tienes una idea en la cual quieres trabajar y la manera más fácil de hacer llegar tu mensaje es el video, pues lo usas. Comparto una idea con el escritor checo Milan Kundera quien dice que “la memoria no guarda películas, guarda fotografías”. Es una manera de abstraer la representación visual. La fotografía es una forma de ver la vida y usualmente va creciendo en ti. He incursionado en casi todos los medios, usando siempre la fotografía como lenguaje primario. Por ejemplo, una caja de luz con transparencia, un espejo impreso, un transfer fotográfico sobre madera, etc. Te incluiré aquí también una serie de dibujos que ilustraron un libro sobre “Una cena con Alicia”, que se imprimió en la agencia de publicidad donde trabajé como director de arte. Siempre trato de expresar, discernir, descubrir al ser y tratar de contribuir en su memoria eidética a ser mejor en la condición humana.

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 Dibujos Una cena con Alicia - Frank Guiller


LM: En el año 1988 emigraste a los Estados Unidos. ¿Cómo fue para ti la adaptación a la vida inmigrante? Y como tal, ¿cómo fue el proceso de reconexión artística en tu nuevo mundo?

FG: Acababa de cumplir mis 28 años, salí de Cuba con mi hermano menor Armando, quien es escultor. Para mi fue estremecedor emigrar y llegar a sentirme con la libertad de expresarme y dirigirme a donde quisiera. Los primeros momentos son como luces de colores en una ventana de esas tiendas de Broadway, siempre te conmocionan. Ahora con el paso del tiempo vas sintiendo cosas que emergen dentro de ti y empiezas a ver a la ciudad como un destierro. El pensamiento vuelve a estar muchas veces en el lugar de donde saliste y en lo que renunciaste; sientes que no perteneces aún, por muy bien que te hayas integrado a la sociedad, como fue nuestro caso. Hace falta un estudio que tome en cuenta el periodo de adaptación de un emigrante. Ese sentir el desarraigo me llevó a tratar de recogerlo en una serie fotográfica que titulé Escape Pareidolia donde el ser humano sustituye condicionalmente lo que ve por lo que piensa, tratando de sentir más armonía con su entorno. Es una serie integralmente formada por imágenes movidas. Son como un spectrum del individuo, o del grupo, una reflexión de como es verse en un medio que no es el que conoces y que te hace sentir aislado de cierta manera, aunque trates de integrarte.

En mi caso el proceso artístico continuó con la educación plástica y sobre todo la necesidad de devorar todo el arte que no había visto o que conocía solo en imágenes impresas. Aquí seguí estudiando y aplicando el conocimiento que traje. Mi primer trabajo fue de fotógrafo industrial o fotografía lineal, como también se le conoce en proyección, y de revelado en un procesador industrial, una máquina Kodak gigante y una ampliadora que solo había visto en películas de promoción. Eso me obligó a esforzarme para poder establecer una relación de continuidad con los artistas con quienes trabajaba, y que además no conocía. Estuve algún tiempo que solo trabajaba la fotografía industrial para silk screen, la separación de colores para impresión. Eran horas largas de días que se convertirían en semanas y semanas en meses, como todo es tan distinto a lo que dejas atrás, tienes que empezar por entender cómo es ese sentido común social en el que vives ahora. Así, en mi poco tiempo libre pintaba, dibujaba o veía cine, lo cual me ha servido para todo lo que soy. De a poco seguí creando, hasta que un día llegué a la conclusión de que tenía que crear como vivía y decidí usar la cámara como lenguaje.

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Serie New York Citadina - Frank Guiller


LM: Es obvio para mí que New York es protagonista en gran parte de tu obra. Me gustaría que me contaras de tu relación con la ciudad, los espacios y la gente.

FG: Sí, es cierto que deambularla me ha hecho ser uno de esos artistas que dependen de la relación con la ciudad. Me interesa ver cómo un ser humano puede llegar a ser un ciudadano. Es decir, cómo se conforma la palabra en la vida cotidiana, de ahí que fotografíe cuanto vea en New York que me parezca representativo. Si entras en cualquier estación de metro en New York es muy que probable que te encuentres a un artista haciendo música o vendiendo arte y esto convierte al subway en un submundo. He dedicado un video especialmente a este tipo de magia, la ciudad tiene esa cosa que te atrae con un magnetismo inexplicable para hacer street photography. La vida es rápida en la ciudad, de ahí que haya establecido eso de: “A lo qué encuentro interesante le disparo”. Hay una parte de sentir la ciudad en cada imagen mía de New York, como hay muchos otros artistas contemporáneos que también recrean la ciudad de esta manera en su obra. Pienso un poco en Colin Ridgway y en otros como Dave Krugman. Personalmente me atrae mucho caminar esas calles tan largas de New York. Para mí todo comenzó cuando empecé a estudiar la obra de Frank Oscar Larson, nacido y criado en Brooklyn y un amante de la ciudad de esos años 50. Al conocer su obra sentí esa misma necesidad primordial de retratar la bala de plata, como lo han llamado los poetas.  

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Serie New York Citadina - Frank Guiller


LM: En este mismo sentido, otra de tus series que me gusta mucho es Escape-Pareidolia, que mencionaste antesQuisiera que me contaras sobre la idea original de este proyecto fotográfico y ¿cómo fue tu proceso para realizarla?

FG: Hablé anteriormente de esta serie respondiendo a tu pregunta sobre la emigración. Te diré que el discurso que prevalece en la muestra es la relación entre el ser humano, su adaptación y desplazamiento. Es una serie que tiene 10 años. La comencé en el año 2010 y, a pesar de darla por concluida en 2013, la he extendido. Es un documento de la interacción de el ser humano con el entorno. Una asociación mental con lo que conoce y con el lugar que ha vivido. Es un proyecto que tiene que ver con artistas también como yo y con la transculturación. Esa experiencia por la que pasas cuando debes pensar en otra lengua y asociar lo nuevo con todo lo preexistente en tu vida, con el pasado, de ahí su nombre, porque el fenómeno hace que tu mente reaccione asociando imágenes y buscando alguna similitud aunque no exista. Para visualizar este proceso imaginé tomar fotografías en que los seres humanos parecieran fantasmas, es decir desenfocando y degradando el color para entregar la sensación de memoria. Lo que hace el olvido con la imagen nítida. Un juego entre memoria, olvido y superposición imaginaria, descrito fenomenológicamente en imágenes.

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Serie Escape Pareidolia - Frank Guiller


LM: Pienso que todos los artistas tenemos influencias, ya sean otros artistas, películas, libros, obras de arte. ¿Qué motiva a Rank a continuar creando y cuáles han sido tus mayores influencias?

FG: Ya te había mencionado algunos fotógrafos, pero releyendo me doy cuenta que lo que te relaté es sobre mi evolución como artista y debo hacer mención a aquellos primeros que desde muy joven me tocaron: Ansel Adams, Diane Arbus, Robert Frank, Capa, Irvin Penn, William Eggleston y el gran maestro Saul Letier, quien me hizo ver el color de distinta manera. Libros hay muchísimos, citaré unos diez. Los que más me han vaciado y vuelto a llenar. El Quijote, de Cervantes; La Divina Comedia, de Dante; El Principito, de Saint-Exupéry; El ruido y la furia, de Faulkner; El guardian en el trigal de Salinger; El Gran Gatsby, de Fitzgerald; El Tambor de Hojalata de Gunter Grass; Casa de Muñecas, de Ibsen; La metamorfosis, de Kafka; La montaña mágica, de Thomas Mann, y Hojas de hierba, de Whitman, por supuesto que hay muchos más, pero sería la lista interminable.

No pudiera hablar de mi obra sin tocar el cine. Voy a mencionarte los films que más me han interesado y que han hecho repensar en fotografía. Son: Rashomon de Akiro Kurosawa, Hiroshima Mon Amour de Alain Resnais, Los niños del Paraíso de Marcel Carné, Andrei Rublev y Stalker de Tarkovsky; Viridiana y El Perro Andaluz, de Luis Buñuel; El desprecio, de Godard; Persona de Bergman; La Pasión de Juana de Arco, de Dreyer; El Cielo sobre Berlín y Paris Texas, de Wender; Los 400 Golpes y Antoine y Colette de Trauffaut; Cuentos de la Luna Pálida de Mizoguchi. Y terminar con un Condenado a muerte se escapa de Bresson.

 LM: ¿Qué hay en el futuro de Frank Guiller? Planes y proyectos. ¿Nos puedes contar?

FG: Con esto de la pandemia he tenido que parar una serie de retratos que estaba haciendo que quería exponer en el año 2021. Es sobre artistas y amigos contemporáneos. Veremos qué trae el futuro. En estos momentos es casi imposible lograr una foto representativa de New York, así que habrá que elaborar en base a esta prolongación de distancia social y enfermedad global. 

Bigmouth Strikes Again (from the album Rank) by The Smiths


Miami - New York 

Octubre 21 del 2020

“Año de la Pandemia”


Paola Martínez Fiterre

Debo empezar con una sencilla aclaración: Yo no conozco a Paola Martínez Fiterre. Dicho esto, digo más, sí la conozco. Paciencia…Les explico. Digo que la conozco porque veo en Paola a toda mujer valiente, a toda mujer que se atreve a seguir sus sueños. Eso precisamente ha hecho Paola desde el inicio; nada más que eso: seguir sus sueños y entregarse completamente a luchar por lo que cree. Paola no tiene miedo o, si lo tiene, se enfrenta a él constantemente a través de una obra contundente. Creo que no debo decir más. Véanlo ustedes mismos. 


La Manigua: Hola Paola, bienvenida a La Manigua. ¿Dónde naces? ¿Dónde te creciste y cómo comenzó tu interés por el mundo del arte?

Paola Martínez Fiterre: Nací en La Habana, Cuba, en el año 1992. Soy de Nuevo Vedado, un barrio en La Habana de muchos contrastes. Es un poco polémico todo el estigma que hay sobre el barrio Nuevo Vedado (que es conocido como el barrio de “los pinchos”). Mi identidad se fue formando en torno a este lugar, donde todas las casas eran casonas muy grandes, construidas sobre los años 50, con arquitectura emblemática y diseñadas por arquitectos estelares como Vicente Lanz y Margot del Pozo, que, por cierto, eran vecinos muy queridos. ¿Por qué digo que se ha creado todo un estereotipo alrededor de este barrio?

©Paola Martínez Fiterre

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Series Mine All Mine - Paola Martínez Fiterre


Crecí con mis dos padres médicos y mi abuela materna, arquitecta. Soy niña nacida en pleno período especial, año 1992, en un barrio “fancy”, pero donde muchos de mis amigos y yo realmente no encajábamos con el estereotipo de familia rica cubana que se había creado alrededor de ese lugar. No es menos cierto que muchos de mis vecinos siempre tuvieron mucho dinero, rentaban cuartos a extranjeros en Cuba, cuando eso no era algo común. Por eso cada vez que me preguntaban dónde vives, me daba pena decirlo. Casi todas las personas que escuchaban el nombre Nuevo Vedado, asumían que yo venía de familia “rica,” a veces hasta que teníamos “criados.” Por ser blanca y venir de ese barrio también asumían que no podía saber cocinar, bailar, hacer cosas ordinarias como colar café. Muchos solían llamarme “la blanca esa,” aun sabiendo mi nombre. No pretendo con esto victimizarme. Estoy solo dando un poco de contexto sobre mi identidad y sobre cómo me crié. Es que, por estas cosas, yo siempre sentí que no encajaba en ningún lugar. El contraste mayor era que, cuando interactuaba con los hijos o miembros de “las familias ricas de Nuevo Vedado”, yo era considerada una pobretona, y me hacían bulling. Mi merienda en la primaria era “pan con guayaba” o “pan con salsita”. Yo usaba tenis chupameaos, esos zapatos de tela y de suela bajita, que ahora a todo el mundo le gustan, pero que en aquel momento eran considerados una m***. Un frecuente motivo de burla en esos años también fueron mis orejas. De pequeña era orejona… muy orejona. Desde Dumbo hasta mono me decían. Cuando tenía 11 años, mis padres me llevaron a una especialista y me operaron las orejas. Luego todos decían ¡ahora sí estás perfecta! Pero a veces pienso que me gustaría saber cómo sería yo hoy con mis orejas, las que me tocaron. Yo nunca fui normal, no necesito parecerlo. 

Nací con pequeños detalles que pueden pasar desapercibidos, pero que solo un por ciento pequeño tiene: Tengo más de dos remolinos en la cabeza, algo más frecuente en niños que en niñas. Eso complica andar con el pelo suelto. Nací con hipo. Cuando salí del vientre de mi madre tenía tremendo hipo y me metieron esa primera noche de mi vida en observaciones. Tengo la línea de la vida recta en ambas manos. A esto añado que nací de noche. Lo sé porque, cuando cantaban la canción de cuna, a mí siempre me tocaba “pasear en coche”, mientras a mi hermano le tocaba “ir a la dulcería”… Y yo quería ir a la dulcería. Nací de noche y a la hora de la novela. Así que las enfermeras se enojaron con mi mamá por ponerse de parto en un momento tan “atravesado”. Todos en Cuba saben que la hora de la novela es sagrada. Yo creo que esto define mi vida, porque siempre llego así, medio atravesada. 

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Series Recuérdame - Paola Martínez Fiterre


No quiero que suene a que no fui feliz. Por el contrario, fui muy feliz. Crecí rodeada de familia, amigos y vecinos, en una comunidad donde todos nos conocíamos y apoyábamos. Crecí “mataperreando” y jugando “futbol con un coco”, porque pelota de verdad casi nunca había. Crecí trepándome en los arboles de anón que crecían en mi patio y, de vez en cuando, también brincaba a los techos de algunos vecinos para robarme unos cuantos mangos. En medio de todo esto, siempre encontraba tiempo para dibujar, pintar, jugar con plastilina. Mis padres siempre se pusieron a disposición para tratar de conseguirme todas esas cosas que me hacían feliz. Un día mi papá llegó en su bicicleta del hospital, donde todavía trabaja y se sorprendió de que yo, con un pedazo de piedra caliza, había dibujado en la acera de la entrada de la casa un avión. El motivo de su asombro era que yo había dibujado las alas del avión “con perspectiva”, como él dice. Ese día fue tanto el alboroto en casa que mi mamá me dijo: cuando seas grande, te voy a llevar a la escuela donde enseñan a pintar. Escuchar eso fue algo casi surreal. Era muy pequeña y para mí la escuela era el lugar donde enseñaban matemáticas, escritura, historia. Nunca me había pasado por la cabeza que había otro tipo de escuelas. Esto marcó mi niñez. Nunca fui una niña que deseara ser médico, piloto, policía, maestra o astronauta. Siempre supe que yo quería ir a esa escuela para gente que quería pintar. Lo curioso es que luego de que me aceptaron en San Alejandro, no me decidí por la especialidad de pintura, sino que me fui de cabeza para escultura. No tengo idea de mis razones. Solo sé que amé la escultura, y la sigo amando profundamente. Espero un día retomar algunos, si no todos, los proyectos con que tanto soñé en ese tiempo.

LM: Tengo entendido que tu formación fue primeramente como artista visual y que has estudiado escultura, ¿estoy en lo cierto? Cuéntame de esta etapa de tu vida 

PMF: La escultura siempre ha sido por lo que me he inclinado cuando de Academias y Escuelas se trata. Tengo muchos proyectos escultóricos que quisiera retomar, y de un modo u otro creo que mi obsesión constante por crear objetos como los vestidos, las íntimas bordadas, los corazones tejidos, y demás, muestra esa necesidad en mí. Debido a los casi 11 años que llevo haciendo proyectos de fotografía, muchos no conocen esta etapa tan importante de mi vida ni parte de mi trabajo es muy objetual y mixto.

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Performance Different ways to sit on a chair - Paola Martínez Fiterre


 LM: ¿Cómo llegas a la fotografía? ¿Cómo fue tu experiencia en el International Center of Photography (ICP)? 

PMF: A la fotografía creo que llegué por intuición. Mis padres tenían varias cámaras de rollo. Nunca tuvieron una cámara de video, pero teníamos un vecino que a veces nos prestaba una. Crecí con la costumbre de que mis padres tomaran fotos y videos, de que reviviéramos momentos felices a través de la experiencia de la imagen. Creo que, por la magia de todo esto, es que hasta hoy mis memorias en gran parte dependen de estos formatos.

Mi padre se fue de misión en dos ocasiones en mi vida. La primera vez yo solo tenía 8 meses de nacida. Se fue a Namibia. La segunda vez, yo tenía 17 años. Se fue para Angola, por 3 años. Yo casi no lloré, pero la familia no pudo soportarlo. Todo se fue desmoronando. Un día antes de regresar, mi padre me preguntó que qué quería de regalo. Yo contesté, sin dudarlo, “una cámara de las grandes, papá.” Él me regaló una Canon, era la 450D. Nunca había tenido una cámara así en mis manos y cuando la toqué por primera vez sentí que me estaba entrando poder al cuerpo. Todavía no sé explicarlo bien. 

La idea inicial era usarla para documentar pinturas y esculturas. Pero de repente me vi haciendo intervenciones en espacios abiertos, con objetos y materiales que se disimulaban muy bien en el contexto. Empecé a sentir este impulso de descontextualizar objetos y mezclarlos en la naturaleza para “engañar al ojo.” Así fue como comencé en la fotografía. Esto me hizo alejarme por un tiempo de los autorretratos. En el año 2011, cuando me gradué de San Alejandro, de la especialidad de escultura fue con un proyecto completamente fotográfico. I was all over the place, como se dice por acá. Pero siempre he tenido claro que mi trabajo va como vaya mi día. Mi trabajo no es algo estático, sino que fluye y no importa si cambia de formato, siempre tiene una misma línea: mi vida. Mi trabajo es como un diario, escrito en imágenes, bordados, videos, pinturas, performances, dibujos…

Con 21 o 22 años comencé a impartir una clase de Apreciación y Composición en la Escuela de Fotografía Creativa de la Habana. Puedo decir, con seguridad, que aprendí más yo de todos los alumnos. Me hice además de una comunidad de amigos increíble. También trabajaba como fotógrafa para Galerías como Gallería Continua, cuando todavía no habían inaugurado la sede en el Barrio Chino de la Habana y solo estaban empezando por el performance de Pistolero del Símbolo del Terzo Paraizo en la Bahía de La Habana, con los barcos de pescadores. Fue la primera obra de otro artista que documenté en mi vida. Así empezó otro de mis mundos en la fotografía: la documentación de performances y obras. No la realizo muy a menudo ya, pero es algo que me fascina: ver el papel que juega la documentación fotográfica de video en el mundo del arte y de lo efímero. Me cuestiono siempre qué sería del performance y de lo instalativo sin la fotografía como evidencia.

Llegando al ISA me decidí por la escultura de nuevo. Así hasta el año 2017, cuando el 21 de julio, alrededor de las 4 de la tarde, entré por el aeropuerto JFK a Queens, New York. Llevo 3 años y 3 meses viviendo en Queens. En unos días me voy a mudar para otro barrio. No puedo explicar mi experiencia en Queens sin que todos los recuerdos y emociones me abrumen. Yo amé, amé mucho en Queens. Es todo lo que puedo decir. No me gusta la idea de irme, pero siento que necesito abrir nuevos capítulos y dejar ir todo lo que, por peso natural, deba irse.

Una vez en New York, pasó un año de adaptación y de exploración. Durante ese año exprimí todas las oportunidades que encontraba, casi todas open calls y exposiciones a las que aplicaba online. Pasé mucho tiempo buscando cómo poner mi trabajo out there. No quería quedarme estancada. Mi trabajo, en aquel momento, seguían siendo esas naturalezas muertas con objetos a los que manipulaba y mezclaba con elementos naturales; imágenes más sutiles e inocentes. No me atrevía a retomar mi trabajo de autorretrato por miedo al qué dirían mis padres o ideas así. También llegué a New York sin muchas de mis pertenencias, porque yo venía de vacaciones. En medio de mi viaje, el consulado de Estados Unidos en Cuba anunció que iba a cerrar temporalmente, quizás permanentemente. Y 3 años después, aquí estoy. En ese momento, al no tener mis objetos, comencé a trabajar con el único material que tenía disponible: mi cuerpo. Comencé por una mano, un pie. Poco a poco me descubrí parándome completamente frente a la cámara. Así fue cómo, de manera muy sutil, el autorretrato volvió a mi vida. El impacto más grande de estar en New York fue descubrir que no importaba, que nadie estaba realmente mirando, que no había nadie juzgándome o impidiéndome hacer el trabajo. 

Un buen día, me llegó un correo: “Congratulations”. Era de un open call al que había aplicado para una revisión de portafolios organizada por The New York Times. No cabía en mí. Ahí fue donde uno de los especialistas me habló por primera vez del International Center of Photography (ICP). Ese día llegué a casa, lo busqué en Google y a los pocos días estaba sentándome con el director del Programa de Prácticas Creativas. Él enseguida me hizo sentir que ICP era el que se nutría de personas como yo, de una comunidad diversa y creativa, más allá de las asignaturas, los horarios y calendarios. Por eso ICP se ha hecho de una comunidad muy linda e inmensa, hecha de personas de todas partes del mundo y con visiones muy únicas, con las cuales tuve le suerte infinita de interactuar. Yo sabía que ellos nunca habían tenido un alumno cubano y menos una mujer.

Ese año en ICP fue intenso. Estuve inmersa únicamente en mi trabajo fotográfico, me sumergí en lo analógico y comencé a realizar la serie Silencios, una serie infinita que aún hoy sigo trabajando. La serie comenzó porque, como emigrante al fin, iba cambiando de espacios frecuentemente. Creo que eso es algo que caracteriza la emigración, el ir cambiando de lugar a lugar, de espacio a espacio, hasta que finalmente y con suerte se encuentra el “hogar.” Comencé a dar muchos viajes a Washington D.C., al consulado cubano, y en cada viaje de esos me encontraba quedándome en habitaciones diferentes, en las cuales sabía que iba a estar por poco tiempo. Empecé a explorar cómo mi cuerpo respondía a estos espacios, a veces con mayor o menor intimidad; a veces con más o con menos intensidad. 

©Paola Martínez Fiterre

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Serie An early 2020 story - Paola Martínez Fiterre


LM: Tus fotografías de An early 2020 Story muestran a una Paola en el encierro provocado por la Pandemia Covid-19. Son fotografías con una fuerza nostálgica y una sensación de soledad casi abrumadora. Esta situación nos ha tocado a todos de una manera u otra. ¿Cómo impactó tu vida y cómo la idea para este proyecto?

PMF: Solo hasta hace poco, cambiaba mucho de espacios. Ahora, que también estoy al despedirme de esta habitación en la que he estado desde febrero de 2020, y en la que pasé toda la cuarentena, puedo decir abiertamente que, encerrada aquí, sentí que me bajaron todas las estrellas y que casi pierdo el último tornillo. La serie de retratos junto a la ventana fue lo que me mantuvo cuerda. La llamaba “negociar con la cordura.” Yo le bailaba, me vestía y le modelaba, le contaba historias, le lloraba, le reía, y ella -la cordura- cada día me iba concediendo o no el regalo de la sanidad. Ahora no sé si realmente llamarla An early 2020 story; pero, por ahora, así se queda. Para cambiarla, necesitaría entender completamente bien todas las emociones que pasaron por mi cabeza, y eso es algo que aún no logro procesar del todo cuando lo único que veía vivo y en movimiento eran las pocas aves que pasaban frente a mi ventana, y a dos o tres personas dándole la vuelta a la manzana. Creo que la mejor manera de explicar cómo fue todo y lo que significó para mí es a través de esos autorretratos, donde la protagonista es esa ventana que nunca deja ver enteramente lo que hay fuera, pero que evoca mucho todos mis deseos de oler el viento.

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Serie An early 2020 story - Paola Martínez Fiterre


LM: Hablemos de tus otros proyectos. ¿Cómo te preparas cuando vas a realizar un performance? He notado que son una parte esencial de tu proceso creativo. ¿Crees que el mensaje que transmite un performance es diferente al lenguaje fotográfico? 

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Performance Líos de falda - Paola Martínez Fiterre


PMF: Performance, una de mis palabras preferidas. ¡Performance! yo no sé vivir sin performance, no porque mi vida lo sea, sino porque es una proyección de esta. Un día decidí finamente “botarme pa’ la calle” y realizar por primera vez Thoughts about silente, performance en el cual pareciera que me estuviera destripando en vivo, halando hacia fuera (y frecuentemente de entre mis piernas) un grueso estambre rojo que luce muy parecido a unos intestinos. Esto fue una respuesta muy natural mía al hecho de que, en esos momentos, estaban siendo aprobados en varios estados de los Estados Unidos votaciones a favor de que se aprobara en la Corte Suprema la ilegalización de los abortos. A mí esto me parecía, y me sigue pareciendo, un acto en contra de la humanidad, un acto en contra de los derechos de la mujer. Me hace sentir que hay muchas personas a las cuales realmente no les importaría mi sufrimiento, como no les importaría si me destriparan en vivo.

 Performance Thoughts about silence - Paola Martínez Fiterre


Comencé a notar que la mayoría de la gente que presenciaba este performance trataba de no mirarlo directamente, trataba de actuar como si no estuviera pasando nada fuera de lo normal. Eso, para mí, se convierte en otro performance, porque puedo verlos queriendo mirar “con el rabito del ojo” pero nunca directamente. ¿Es que acaso es normal la imagen de una mujer destripada en público? ¿Estamos tan desensibilizados que imágenes así no importan, o es que realmente habrán importado en algún punto? Los cuerpos de las mujeres siguen siendo mutilados, alterados y hasta inhabilitados. ¿Por qué quitarle a una mujer la libertad de escoger lo que sucede con su cuerpo, con su vientre, con su vida? ¿Somos creadas como estos seres maravillosos, con la capacidad de engendrar vida, pero sin decisión sobre esa capacidad? Ser madres es una gran parte de la experiencia de ser mujer, pero no es la única y no lo es para todas. Últimamente, debería de ser una decisión de ella con y para ella y su pareja, no la de ningún Gobierno o una Corte Suprema.

Performance Lipstick - Paola Martínez Fiterre


Realmente, cuando me preparo para mis performances, paso por algunos momentos de duda: ¿por qué estoy haciendo esto? ¿por qué me hago a mi misma pasar por esto? ¿van a verme como loca otra vez? Pero honestamente, esos segundos de duda se me pasan rápido, porque enseguida recuerdo que mi trabajo es mi lucha por mis sueños de que logremos vivir en un mundo sin definiciones, donde el arte sea sobre el arte nada más y no sobre género y procedencia; donde todos entiendan un NO por respuesta y donde todos logremos expresarnos sin silenciarnos unos a otros… 

LM: Tu serie Silencios, realizada completamente en película fotográfica blanco y negro, es mi favorita. Debo confesar que tengo fascinación por la película en blanco y negro. Es una serie impactante e incluso encuentro asociaciones visuales con el género noir del cine. Háblame de esta serie. ¿Qué mensaje tratas de transmitir? ¿Estos Silencios parten de tu experiencia personal? ¿Qué opinas del trabajo visual de la mujer en el arte?  Y, casi para concluir, creo que todos tenemos personas y obras que nos sirven de inspiración y/o influencias: ¿qué motiva a Paola a seguir creando? ¿Qué influencias has recibido durante tu carrera? 

©Paola Martínez Fiterre

©Paola Martínez Fiterre

©Paola Martínez Fiterre

©Paola Martínez Fiterre

©Paola Martínez Fiterre

©Paola Martínez Fiterre

©Paola Martínez Fiterre

Serie Silencios - Paola Martínez Fiterre


PMF: La serie Silencios es una exploración muy íntima de espacios, esquinas, muebles, a los que respondo de manera muy particular y que están marcados por lo efímero de cada una de esas experiencias. ¿Cómo acomodarse a dónde solo estaremos por cortos períodos de tiempo? ¿Cómo engañar a la mente y al cuerpo a sentirse como en el hogar cuando sabemos que en unos días o unas horas hay que seguir a la próxima estadía? Para mí tiene que ver con el modo en que quisiera que la artista cubana emigrante fuera representada hoy. Es difícil imaginarla porque no creo que la artista cubana esté muy representada, específicamente en el contexto del arte en Estados Unidos. Es difícil de encontrar y son pocos los casos donde, además de Ana Mendieta, alguien logre mencionar otros nombres. Me gustaría que, en vez de citarme todo el tiempo a Ana, cuando se trate de una artista cubana haciendo autorretratos y trabajando con el cuerpo como forma y contenido, me citaran también a María Magdalena Campos Pons, a Marta María Pérez Bravo, a Aimeé García, a Cirenaica Moreira, Tania Bruguera, Coco Fusco, y más, muchas más… A ver, yo AMO la obra de Ana Mendieta, y me encanta que la mencionen como referente de mi trabajo porque LO ES. Pero Ana no es la única. Parecido a lo que pasa con Frida, que no se puede dejar de mencionar cuando se hable de arte mexicano, pero no puede ni debe ser el único ejemplo. Quiero que mi trabajo evoque los nombres de todas esas artistas que siempre llevo en el pecho, y ojalá que algún día, cuando en Estados Unidos o en el mundo se hable de arte cubano se incluyan más nombres en la lista.

LM: ¿Qué planes futuros hay para Paola Martínez Fiterre? 

PMF: Siento que mi trabajo me ayuda a lidiar con todo, siento que por mi trabajo puedo salir al mundo sin que me importe si encajo o no, si tengo barriga, si tengo “patas de pollo”, si mi inglés hoy va a ser bueno o si me voy a trabar hablando como siempre, si se burlan de mí o no. En fin… yo soy dichosa, porque siempre voy a tener mi trabajo para lidiar con mi cordura. Siempre. Perdóname si no hablo mucho del futuro. Lo inmediato, el mañana, es desconocido para mí. Soy como Alicia en el país de las maravillas y mi cabeza que siempre anda flotando por alguna nube…  

©Paola Martínez Fiterre

©Paola Martínez Fiterre

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Performance Thoughts about silence - Paola Martínez Fiterre


Miami - New York

Octubre 14 del 2020

“Año de la Pandemia”


Steven Bollman

I remember it as clear as the day it happened. My dear friend Amy Rosenblum told me: You NEED to meet Steven Bollman and the emphasis in need dissipated any doubts I might have had about meeting this great photographer she was talking about. After all, we live in skeptical times. Oh but how glad I am that I listened, and not only listened, but reached out to Steven, Facebook friendship started, messaging back and forth, sometimes with unsolicited helpful insights into editing that not only made a difference, but inadvertently reshaped my vision. I owe much to Steven, and this he might not know, yet. Through him I also met one of my dearest friends in Miami and a companion for long night and day photography walks in the heat of south florida. Without getting too sentimental, Steven is one of those guys that you wish you’d meet. And I did. 

  

Instagram - Website


La Manigua: Hi Steven, Welcome to La Manigua. It’s a privilege for me to have you here on my blog. Tells us, where was Steven Bollman born, where were you raised, and how did you get started in photography? 

Steven Bollman: I was born in NYC. Spent my early years in Jackson Heights, Queens and then at 8 years old, my family moved to Massapequa Park on Long Island. I received my first camera at the age of 11. It was a Kodak 110 Instamatic. Over the next year, my cousin who had a darkroom introduced me to the hands-on process of developing film and printing.

Launch Video of Almost True by Steven Bollman


LM: About a year ago you made a wonderful book called Almost True. How did the idea for the book come about and what can you tell us about it? What was process of selecting the photographs like? And why Almost True?

SB: The idea for Almost True came about from the idea that photos are often thought of as factual documents, which they are not. They rarely describe what was actually happening in the moment, and are open to interpretation. For me, the best photos are the ones that make you think, that have a sense of mystery and don’t fully complete the thought or story. The quote that I found along the way that captured this idea so well, came from the playwright Harold Pinter who wrote in his play Old Times, “There are some things one remembers even though they may never have happened.” I used this for the epigraph in my book, Almost True

©Steven Bollman

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©Steven Bollman

Photos from the Book Almost True by Steven Bollman


The editing and sequencing process was challenging, because I wanted to make a book that encompassed 33 years of work from disparate projects that didn’t require time, place, or topic being the things that connected them. I did not want to make a catalog of the work, or a monograph. I wanted something that reflected the poetry that photography is capable of. I wanted to make a book that integrated the book design and photos. After floundering with trying to wrestle 81 photos into a cohesive statement, that wasn’t gibberish, I decided to break it down into nine sections of nine photos each. This made much more sense to me and allowed me to consider a sequence that felt coherent using photos that otherwise had nothing to do with each other.

I know that editing is a terrifying place for some photographers, because it commits them to what amounts to a lasting statement of their work. I knew that I needed to edit and sequence the work myself, because it didn’t make sense to me to have someone else assert their sensibilities and preferences on my behalf.  I have always been very involved with all aspects of my work, from thinking about what and why I want to engage a project to shooting, film developing, and printing, and editing and sequencing, and finally book design. During the sequencing part of the project, I asked 8 or 9 people to sequence and edit the photos. I got back 8 or 9 different variations. Some very good, but what it made me realize, was this wasn’t math. There were many ways to mold and shape this book, and I needed to make the book that aligned with my vision.

I’m a very DIY person by nature, so I accept the challenges and also accept the success and failures that come with it. 

©Steven Bollman

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Serie Sicily-Religious Processions by Steven Bollman


LMWhen I look at your photographic work, I feel there is more than one book. For example, your photographs of Sicily are simply stunning, and you are left wondering. It’s like you opened up a window, but just enough to leave us intrigued. I wonder if you have thought about doing a book just about these photographs or the other projects that you have worked on. Have you? As a second part to this question: Can you tells us about other projects that are not shown on your website or are not part of the book?

SB: I’ve thought of putting together a book of the Sicily work, and perhaps someday I will. I think it there’s enough there. 

As for other work, the past 6 years were mostly taken up with helping my Dad who suffered from dementia and passed in August of 2019. I photographed his journey and documented the many illuminating and profound quotes and statements he made about his condition. He was a very thoughtful, and erudite person and I got to know him deeply at a very vulnerable and fraught time in his life. I have been working on a dedicated website of this work that merges photos, writing, video, and audio clips. I wanted to create a “book” that can live on the internet, available to all who may find comfort in dealing with this dreaded disease. So many people are impacted by memory care issues and it can be a very lonely place to be a caregiver, family member, or friend who is on the frontline. My hope is that my father’s suffering will help others navigate this challenging part of life. I will make an announcement by November 2020 or so when it is time to launch it. This work is called, The Last Time We Were Here: A Farewell To Memory.

©Steven Bollman

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Serie The Last Time We Were Here by Steven Bollman


LMSteven, I know your dad meant so much to you, and this question is difficult for me to ask. I never had a close relationship with my father, but I put a lot of effort in being the best dad I can be for my children. How did your dad influence your life, and did he have anything to do with your love for photography? 

SB: The most profound lessons from my father came from watching how he approached life. He valued self-sufficiency and creative thinking and was a true MacGyver. He installed these qualities in me and always gave me full support for my interests and endeavors. We spent lot of time working on projects when I was a kid. He showed me you could have many different skills, that we weren’t relegated to only one specialty. 

In the end, he managed his life with a deep sense of dignity and independence, even as all of his abilities diminished. The core of his spirit: kindness and thoughtfulness, were there to the very end. What a teacher he was.

LM: I have recently discovered that my friend Steven Bollman is full of wonderful surprises. I did not know that you played music, but what’s more surprising to me, you are building instruments. Guitars!!! How this happened? I’m speechless. Are you building any other instruments? Tell me the story. 

SB: Well, I’ve worked with wood my whole life. I had a little workbench next to my father’s when I was a child. I built furniture along the way and have always loved woodworking. I’ve also always loved music. My father was an opera singer, and we had other musicians in the family, so making guitars was a natural progression. I’m currently working on a violin for my niece, and a mandolin for myself. Then another guitar…

LM: I know you lived in Miami. I probably missed you by a couple of years. I think when I arrived in 1998, you had moved away. Can you tell me a little bit about your time in Miami? Do you still keep in touch with people you met in those years? 

SB: I lived in Miami Beach twice. I was making objects / sculptures and was involved with the arts community. Two friends, Alfredo Triff, Gene Ray and me put together an Art intervention called Black Box that had an impact on the arts scene. We submitted a proposal to take over a gallery space operated by The South Florida Art Center for a thirty day period. We handed over curation to four regional curators, who presented four artists for four one week exhibitions in a gallery space that included a cafe, international news stand, art book store, and music store. Also, every night there was a different performance ranging from musicians, poetry slams, lectures, rare art film screening and more. It electrified the community.  I have some of my fondest memories from that time and hold those friends in the highest regard.

©Steven Bollman

©Steven Bollman

©Steven Bollman

©Steven Bollman

©Steven Bollman

©Steven Bollman

Serie InFidelidad: Cuba in Transition by Steven Bollman


LM: Let’s talk about photography. Can you tell me what has in meant for you and your life? Do you still have the same passion about it? 

SB: I still love taking photos. In fact, more than ever. It suits my life and many interests more than any other single activity.

LM: Steven, we are living difficult, polarizing times. What is in your opinion the role photography is playing to change the world? Do you think that we are effecting change?

SB: I think photography is always necessary. It is a good tool for connection and helping to understand the world. Photography can definitely effect change, it always has, and I expect it always will.

LM: What can we do as photographers to stay honest, and keep photographing without taking sides? Should we take sides or stay true to journalism and just document?

SB: People can stay honest by staying honest. I don’t think anyone is ever completely neutral. We all have biases that are inescapable. 

LM: In my opinion we all have people that have marked our lives and careers. Who has influenced you the most? And how do you think they have influenced you? 

SB: My earliest influences had the most foundational impact on me. They are W.Eugene Smith, Josef Koudelka, Robert Frank, Eugene Richards, Susan Meiselas, and James Nachtwey. The depth of of their commitment to their work has been inspirational.

LM: What’s in the future for Steven Bollman? Can you tell us about your plans? 

SB: I’m going to live in my van down by the river…

CSNY-Down River - Source (Youtube)


Miami-San Francisco

October 7th, 2020

“Year of the Pandemia”


Katiuska Saavedra


Me siento a escribir esta introducción para la entrevista de Katiuska Saavedra, justo en el instante en que el supuesto líder de la democracia hace uso de su poca vergüenza y su falta de ética en el primer debate presidencial. Y me pregunto: ¿permitiremos que los derechos por los que hemos luchado tanto desaparezcan en manos de personas como él, con las riendas de la libertad en sus manos? La obra de Katiuska, y aclaro que no tengo intención de politizarla, es un claro ejemplo de la lucha por los derechos de todos, pero sobre todo de la mujer, que tanto han sido mancilladas a lo largo de la historia. Una de las cosas que más admiro en esta artista es su entrega total, sin miedo. Se nos presenta desafiando su propia vulnerabilidad y nos entrega unas fotografías impregnadas de honestidad. Katiuska tiene una cualidad que admiro: Valentía. 


La Manigua: Hola Katiuska, bienvenida a La Manigua. Vamos a empezar con algo simple: ¿Dónde nace y crece Katiuska Saavedra? ¿Cómo llegas al arte o viceversa? ¿Dónde empezó tu formación como artista y el interés por la fotografía?

Katiuska Saavedra: Mi pueblo natal es Holguín, en el Oriente de Cuba. Soy Guajira. Desde pequeña me gustaba dibujar y pintar. A mi mamá le encantaba llevarme a concursos, a la casa de cultura y a la Biblioteca Alex Urquiola. Gané varios premios siendo niña antes de entrar a la escuela de Arte de Holguín, donde cambió mi mente y la visión de Arte-Vida. A La Habana me fui a estudiar Diseño Escenográfico en el ISA durante tres años, y luego me cambié a la Facultad de Artes Plásticas. Allí empezó a interesarme la fotografía. Había un taller opcional de foto, pero en ese entonces la situación era precaria… usábamos un laboratorio improvisado en un baño que en ocasiones se inundaba. Me acerqué entonces a Ossain Ragi y Alain Pino, quien a su vez me presentó a Manfred Jade a quien asistía cuando venía a Cuba a tomar fotos de su serie de adolescentes (Portrait 2001-2004) y entonces me regaló mi primera cámara.

©Katiuska Saavedra

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Serie El Instante del Deseo - Katiuska Saavedra 2003


LM: Has cursado estudios en el Instituto Superior de Arte (ISA) en Cuba, pero continúas estudiando. Mientras leía tu biografía descubro que estás haciendo una nueva licenciatura en Educación de las Artes en la Universidad de Baja California. ¿Se podría decir que es de gran importancia para ti la formación académica y cómo crees que esto ha influido tu obra?

KS: Estudié dos carreras en el Instituto Superior de Arte (ISA); ninguna terminé. Pedí permiso para estudiar en México y me lo negaron. Entonces salí como creadora para estudiar seis meses el Seminario de fotografía contemporánea en El Centro de la Imagen. Estando en México me dieron la baja del ISA. Luego he seguido estudiando y me parece que, aprender y actualizarse siempre debe ser el camino, sea donde sea.

©Katiuska Saavedra

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Serie Paisajes - Katiuska Saavedra 2006


LM: Háblame de la transición a México. ¿Te fue difícil el cambio cultural? Por experiencia personal sé que emigrar es un proceso duro, toma tiempo adaptarse. ¿Cómo fue esta experiencia para ti y cómo te ajustaste al cambio del ambiente creativo?

KS: Yo nunca quise vivir fuera de Cuba. Al principio es difícil, es cierto, pero siempre estaba rodeada de gente que me apoyó y que me enseñó a sobrevivir la nostalgia. Lo mejor que aprendí en esa adaptación fue: “A donde fueres, haz lo que vieres” … y “¡no hagas cosas buenas que parezcan malas!” Pero sigo pensando que no soy ni de aquí, ni de allá. Traté de aprender como funcionaba el sistema a mi llegada en 2006 y los pasos a seguir dentro de ese ambiente creativo con mi trabajo. No he dejado de producir pese a cualquier circunstancia. Y el trabajo siempre da frutos.

©Katiuska Saavedra

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Serie Anidamiento - Katiuska Saavedra 2009


LM: Esta pregunta me la hicieron hace poco y continúo pensando en el tema. Quisiera saber tu opinión. ¿Qué piensas del estado actual del arte contemporáneo y específicamente el estado actual del arte contemporáneo cubano?

KS: Esta es una pregunta complicada ahora mismo. Hay mucha incertidumbre. La pandemia tampoco ayuda. Las redes sociales ardiendo. Las ventas en el piso. El arte cubano contemporáneo está sufriendo ahora mismo y están sobreviviendo como puede. Hay que tener mucha fe y paciencia para crear dentro de tanta preocupación existencial. Yo me considero dentro del arte contemporáneo cubano y he mantenido una relación estrecha con varios espacios de exposición, pero no es lo mismo nadar desde afuera.

©Katiuska Saavedra

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Serie Intervención en espacios privados - Katiuska Saavedra


LM: Cuéntame de tu proceso creativo. ¿Cómo enfrentas cada proyecto? ¿Sigues algún tipo de rutina? ¿Dejas que todo fluya de manera natural? ¿Tienes algún patrón para organizar tu proceso de trabajo?

KS: Cada artista tiene sus propias obsesiones y demonios. Tomo notas de las cosas que me interesan y los proyectos que quiero llevar a cabo. Unos requieren más investigación que otros. Pienso en qué medio será el idóneo para llevarlo a cabo y luego avanzo a la parte de la ejecución. Muchas veces me apoyo en otros amigos para la edición del material y he realizado varios proyectos en colaboración. Trabajo varias cosas a la vez y, cuando encuentro la oportunidad me lanzo y puedo hacer hasta 15 piezas en un mes. Trabajo más el video, el performance y la fotografía, sin menospreciar otras oportunidades. Me gusta jugar con los procesos de trabajo y con la idea de que el público pueda terminar la obra con su intervención. Incluso, me gusta jugar con las posibilidades de que el coleccionista se involucre en ese juego de tentación.

©Katiuska Saavedra

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LM: Me sorprendió tu obra “Orden de cobro” (2006), en la que empleaste facturas que usabas en el ISA para comprar insumos, e incluiste fotografías de las partes sexuales del cuerpo humano como sustitutas de piezas de repuesto. ¿Me puedes hablar de esta obra en particular? ¿Qué mensaje intentabas transmitir, qué tipo de acogida tuvo y cómo la llevaste a cabo?

KS: Esa obra la realicé en Cuba cuando estaba estudiando en el ISA. La motivación que tuve fue el contexto de una residencia estudiantil que acogía a estudiantes de Arte de la Isla entera. Como estudiantes sobrevivíamos lejos de nuestras casas y familiares. Vivíamos cerca de 5ta Ave. No teníamos mucho dinero y teníamos que vivir con lo que nos daba la escuela y lo que nuestros padres podían aportar como estipendio. El cuerpo de muchos se convirtió en producto de intercambio o pago. Negocié clandestinamente en el almacén de la escuela un formato que usaban para los insumos y comencé a realizar la siguiente pregunta: ¿Si vendieras tu cuerpo que parte me venderías? Así fui adquiriendo forma este archivo de piezas de repuesto con fragmentos del cuerpo de varios estudiantes. En la Facultad de Artes me llamaron para preguntarme que haría con esto… e hice lo mismo que les dije… exponerlo. En la V Bienal de la Habana de ese año —dentro del proyecto La huella múltiple que Sandra Ramos y otros organizaban— se exhibió en un contexto que le aportaba otros contenidos: El convento San Francisco de Asis –  Gestraud Ojeda.

En la exhibición para ver la pieza completa podían hojear el archivo de 5 series que amablemente los custodios intentaban explicar.

Inventé un sello y cada pieza original fue firmada y sellada. Se realizaron 150 ejemplares originales de catálogo de esta muestra, cada obra firmada por cada artista.

https://redtrilliumpress.com/project/la-huella-multiple-2006-portfollio/ 

©Katiuska Saavedra

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Serie Órden de Cobro - Katiuska Saavedra 2006


LM: He notado que con frecuencia tu cuerpo está presente en tus series fotográficas. ¿Qué relevancia tiene esto para tu obra?

KS: Esa pregunta ya me la han hecho varias veces. Es difícil a veces explicarles a otros lo que sientes y que lo represente para ser documentado. Me gusta usar mi cuerpo como instrumento para hablar no de mi cuerpo, sino de otros temas desde la esencia de mi cuerpo. No hay narcisismo en el acto en sí, solo es una forma más de crear, como el óleo, la acuarela, el barro y es lo más cerca que tengo. Sin embargo, desde el punto de vista conceptual no soy ingenua, siendo mujer ese cuerpo tiene muchas connotaciones ideológicas, sexuales, etcétera.

©Katiuska Saavedra

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©Katiuska Saavedra

Serie La razón de la desconfianza - Katiuska Saavedra 2019


LM: ¿Crees tú que en el mundo del arte la mujer está bien representada?

KS: No. Es una batalla sin ganar aún. Se ha avanzado, pero no es suficiente.

LM: ¿Qué motiva a Katiuska a seguir creando? Y como pregunta obligada en todas mis entrevistas: ¿cuáles consideras que son tus mayores influencias?

KS: Crear no está en mí. Lo he hecho sin parar, sin esperar nada a cambio, con la expectativa nada más que escuchen lo que tengo que decir a través de mis imágenes y lo que ellas comunican.

Mis influencias son una mezcla de muchas cosas. Referencias tenemos todos. Bebo de varias fuentes. Pero nunca me ha interesado estigmatizar, clasificar. Como artistas admiro a varios. Desde Joseph Beuys, Marina Abramovic, Fluxus, Duane Michals, Robert Mapplerthorpe, Ana Mendieta, Marta María Pérez Bravo.

©Katiuska Saavedra

©Katiuska Saavedra

©Katiuska Saavedra

Serie Pérdida de la Inocencia - Katiuska Saavedra 2006


LM: ¿Me puedes hablar un poco de tus planes? ¿Qué hay en el futuro de Katiuska Saavedra?

KS: El futuro es incierto ahora mismo, por eso prefiero vivir el momento al máximo. No se pueden dejar las cosas para luego. Aquí se trata de: “Existo, luego pienso”…Katiuska ríe y así concluye nuestra entrevista.


Miami-México 

Septiembre 30 del 2020. 

“Año de la Pandemia” 


©Katiuska Saavedra

©Katiuska Saavedra

©Katiuska Saavedra

©Katiuska Saavedra

©Katiuska Saavedra

Serie Cuadros Ambulantes - Katiuska Saavedra 2011


Geandy Pavón


Ahora cuando estaba a punto de publicar esta entrevista con Geandy Pavón me di cuenta que no había hecho una presentación como es la costumbre en La Manigua. Y me puse a pensar, ¿será que hace falta? Llegué a la conclusion de que sería un intento fallido. Un hombre de la trayectoria, la humanidad, la integridad de Geandy no necesita presentaciones. Así que en vez de aburrirlos, los dejo para que lean esta joya de entrevista. 


Instagram , Exhibit 40 Days & 40 Nights


La Manigua: Hola Geandy. Bienvenido a La Manigua. Cuéntame un poco de ti: ¿dónde naces, cómo fue tu infancia y cómo llegaste al arte?

Geandy Pavón: Hola Rainy, muchas gracias por esta oportunidad, por el interés en mi trabajo. Nací en Las Tunas, un pueblo en la carretera central del Oriente de Cuba, convertido en provincia en el 1976, después del triunfo de la revolución castrista. Llegué al arte por tradición de familia, en la casa en la que me crié vivía un tío que es pintor. Allí aprendí los elementos de esa profesión desde muy pequeño, entre el olor a óleo y aguarrás. Mi preparación temprana en el dibujo y la pintura hicieron un poco más fácil ganarme el derecho para estudiar artes plásticas en la escuela elemental de artes de la provincia y después en la Escuela Nacional de Artes, ENA, en la Habana.

LM: Tu formación inicial fue como artista plástico y luego te hiciste fotógrafo. Creo que todavía creas tu obra entre ambos medios. ¿Cómo manejas esa especie de desafío creativo? Me imagino que decidir de qué manera desarrollar un proyecto no debe ser nada fácil cuando tienes tantos recursos en tu haber.

GP: Llegué a la fotografía gracias a la pintura. Aprendí fotografía para documentar mi obra pictórica y eso me llevó a experimentar y a aventurarme a producir algunas imágenes como referencia para mi trabajo como pintor. En un inicio mi fotografía estuvo en función de mi pintura. Un día conocí al fotógrafo Juan Carlos Alom, para mí, uno de los artistas más versátiles y únicos que ha producido esa isla nuestra. Alom revisó algunos de mis experimentos y me insistió para que trabajara la fotografía de manera independiente, con un fin en sí misma. Así fue como produje mi primera serie, con una cámara Hasselblad analógica que conseguimos a buen precio. Un tiempo después Juan Carlos y yo instalamos un laboratorio en el sótano de un edificio de nuestro amigo Armando Álvarez, en West New York, New Jersey.

Mi objetivo último como creador es producir una imagen, pero esa imagen debe nacer y vivir cómodamente en su medio, en diálogo y armonía con su ser. Para mí las técnicas no son más que instrumentos, como el pincel o la cámara. Es cierto que aún pinto, aunque últimamente menos, las ideas que tengo ahora son más afines a la fotografía y al video que a la pintura. Pero eso pudiera cambiar en cualquier momento.

La forma que le das a tu pregunta es magnífica. Es cierto que el exceso de recursos no siempre hace más difícil la solución de un problema o la realización de una idea, sobre todo en el arte. Paradójico ¿no?

©Geandy Pavón

©Geandy Pavón

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©Geandy Pavón

©Geandy Pavón

©Geandy Pavón

Serie: 40 Days & 40 Nights - Geandy Pavón 


LM: Sigamos por el final… Tu serie Quarantine: 40 Days & 40 Nights se exhibe online en estos momentos en el Art Museum of The Americas ¿cómo surge la idea de hacerla y qué tipo de barreras sorteaste para llevarla a cabo? Con toda la parálisis social causada por el Covid-19 debió ser un reto.

GP: La idea de Quarantine: 40 Days & 40 Nights surge de una circunstancia muy particular. Me encontraba en la ciudad de Buffalo, New York, visitando a mi novia Imara López. Estando allí ocurrió la gran explosión de la pandemia en el área metropolitana de New York y New Jersey, donde resido y trabajo. Fue así como decidí quedarme en Búfalo y pasar la cuarentena sugerida por las autoridades del país. Llevaba conmigo una cámara digital, un flash y la inquietud de todo artista de no poder estar demasiado tiempo sin hacer arte. La serie comenzó sin pretender ser una serie. Las primeras fotos tienen un especial desenfado, fueron hechas usando la luz disponible y algo de flash para rellenar, pero poco a poco surgió la idea -y con ella la necesidad- de hacer una producción más complicada. Las dificultades no fueron pocas. No contaba con el equipo necesario. A 400 millas de mi estudio en New Jersey solo tenía conmigo una lente de 50 mm, una cámara y un flash. Súmale a eso la dificultad del momento: casi todos los comercios estaban cerrados debido a la pandemia. Fue así que se me ocurrió construir no solo los escenarios de las fotos, sino también los instrumentos para lograr producirlas. Con cartones, papel de aluminio y linternas construí cajas de luz, proyectores, etcétera. Mi trabajo como fotógrafo comercial me ayudó mucho, especialmente para saber qué necesitaba para lograr exactamente lo que quería. Digo esto porque, para mí, la gran escuela fotográfica está en la fotografía comercial. Los mejores fotógrafos desde el punto de vista técnico no suelen ser los artistas sino los fotógrafos comerciales. Al menos, esa es mi experiencia.

Desde el principio tuve claro que lo que no quería hacer era una documentación de ese tiempo en reclusión. Hubiera sido terriblemente aburrido documentar la rutina y el encierro. Cada día confabulábamos sobre un tema en específico y la mejor manera de convertirlo en una imagen.

©Geandy Pavón

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Serie: The Cuban Americans - Geandy Pavón 


LM: Una de las series que más me gusta es The Cuban-Americans, una especie de guiño fotográfico a la obra de Robert Frank y que nos muestra personas de origen cubano acá en Estados Unidos. ¿Me puedes hablar del proceso para desarrollar este proyecto?

GP: La serie The Cuban-Americans es efectivamente un guiño a Robert Frank y su imprescindible trabajo The Americans. Para llevarla a cabo utilicé película en blanco y negro (Kodak Tri-X de 400 y 800 ASA), la misma que utilizó Robert Frank. Me interesaba conseguir el descuido que él logró, el grano fotográfico, el contraste exagerado, etcétera. Pero también me interesaba acercarme a Frank conceptualmente. 

En The Americans, Robert Frank tuvo la osadía de mostrar una de las caras ocultas de los Estados Unidos. En medio del discurso triunfalista de post guerra de los años 50, Frank retrata a los negros, a la clase obrera y pobre; retrata la desigualdad social, los inmigrantes. Fue acusado de ser contrario a los valores nacionales, de antiamericano. Todo ese tipo de etiquetas que el chovinismo suele ponerle a la mirada crítica sobre este país y que, tristemente, sigue siendo tan frecuente, sobre todo en estos días. Yo también considero que los exiliados cubanos tenemos una visión triunfalista de nuestra condición de desterrados. Es muy raro porque nos movemos entre ese discurso triunfalista, con frecuencia arrogante, y nuestra condición de víctimas. Creo que eso afecta directamente la manera en que hemos contado nuestra historia. Por lo general nos quedamos sólo con la parte que cuenta el éxito, hablamos de nuestra tragedia cubana y de nuestros triunfos americanos. Pero siento que la realidad es otra, mucho más compleja y menos novelesca. La mayoría de los cubanos que he conocido aquí ni son gerentes de la Coca Cola ni legisladores del sur de Florida ni artistas famosos. Son gente de a pie, inmigrantes que viven como inmigrantes. La vida de esos cubanos famosos está híper documentada y contada. Yo quería retratar a la niña que vive en un basement de mi ghetto cubano en Union City, New Jersey. Yo quería retratar lo raro, lo indefinido, ese guión, esa tierra de nadie que se interpone entre la palabra “Cubans” y la palabra “Americans”, y que, como bien ha señalado el escritor Gustavo Pérez Firmat, lo mismo une que separa, tanto nominal como culturalmente.

©Geandy Pavón

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Retratos: Luis Posada Carriles - Geandy Pavón


LM: Te admiro mucho como artista y fotógrafo, pero también te admiro como ser humano y como cubano. Una de las cosas que más admiro de ti es que eres un tipo consecuente y firme de ideas. Mientras leía las palabras que acompañan las fotos de Luis Posada Carriles lo primero que haces es una declaración en la que admites: “Yo hubiera retratado a Fidel Castro. Entre más cerca mejor, con una lente macro, un retrato que grabara para siempre cada pelo de su barba, cada vaso sanguíneo de su rostro, ese rostro lejano y ubicuo por el que circuló la sangre de quien sometió a los míos, de quien hipnotizó a un pueblo y me forzó́ al exilio”. Eso no solo habla de tu carácter y tu integridad, si que demuestra una valentía enorme. ¿Me puedes hablar un poco de este proceso de retratar a una figura tan controversial como Posada Carriles?

GP: Retratar a Luis Posada Carriles fue un reto. No hay muchas buenas fotos de él, pero hay un retrato magnífico que hizo Delio Regueral, un fotógrafo cubano de Miami. La foto de Regueral muestra a un Posada desafiante, enseñando con orgullo sus cicatrices de guerrero. Siempre supe que si un día retrataba a Carriles ese no podía ser el camino. Ya ese retrato existe y es inmejorable. Mi foto de Posada Carriles es la de un guerrero cansado, vencido por el sueño. Mi retrato es el retrato del fin, la otra cara de esa imagen lograda por el Maestro Regueral. De ese día me quedo con otras dos versiones, un close-up a color del rostro de Carriles y un retrato de éste haciendo un gesto de “Ahí viene el Coco”. Posada actuando, encarnado en su propia caricatura. Creo que mi generación ha vivido a la sombra de hombres como Luis Posada Carriles y Fidel Castro, el estruendo de esa otra bronca generacional entre pistoleros y machos alfa nos anuló y enmudeció a los que vinimos después. Vale aclarar que el principal responsable de esa castración nacional no es Posada Carriles sino los que han gobernado nuestro país por más de seis décadas. Pero de la misma manera también sospecho que la libertad y la democracia nunca fueron prioridad de ninguna de las dos facciones.

Retrato de Teresa - Geandy Pavón


LM: Aquí voy con dos preguntas que no tienen relación, pero que no quiero olvidar: ¿Me puedes hablar un poco de Retrato de Teresa? ¿Qué sentiste al retratar a expresos políticos cubanos? Me imagino que debió ser una experiencia intensa y cargada de dolor.

GP: Retrato de Teresa es un video corto que tiene la misma energía y atmósfera de The Cuban-Americans. El video cuenta el drama de Teresa, una amiga exiliada que vive en uno de esos edificios para ancianos y sufre de una úlcera en su pierna, es una breve historia sobre el tiempo, el encierro y la libertad.

Yo creo que en el fondo todos los que trabajamos con imágenes, lo que realmente queremos es hacer una película. Retrato de Teresa es uno de esos ensayos.

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Serie: Vae Victis - Geandy Pavón


Cuando llegué al exilio en el año 1996, salí directamente del aeropuerto JFK rumbo a la Asociación de Expresos Políticos Cubanos en Union City. Guillermo Estévez, la persona que nos recogió al llegar a New York, es miembro de la Asociación y expreso político. Ese fue mi primer encuentro en grande con eso que se conoce como el Presidio Político Histórico. Estamos hablando de hombres que sufrieron condenas de entre 10 y 30 años, de gente que a pesar de todo lo vivido tenía un optimismo envidiable. Recuerdo que yo, con apenas 21 años, me sentía un anciano pesimista en comparación con ellos.

Pasó mucho tiempo y, sin embargo, nunca se me ocurrió hacer ningún proyecto que involucrara a los expresos políticos. Yo no era fotógrafo en aquel entonces. Años más tarde tuve el privilegio enorme de conocer y establecer una gran amistad con el poeta y expreso político Jorge Valls. Para mí Jorge era la encarnación de una Cuba que yo sospechaba moriría con él. Esa sospecha, ese miedo a perder un testimonio tan valioso y único, me abrió los ojos a una realidad que siempre había estado ahí y que yo no había sido capaz de ver. Comencé documentando a Jorge Valls, después me extendí a un proyecto más ambicioso: hacer un ensayo fotográfico sobre los expresos políticos.

El proceso para esta serie me tomó alrededor de dos años. Comencé a visitar el local de la Asociación cada martes, el día que los expresos se reúnen allí. Entendí inmediatamente que no sería un trabajo rápido ni mucho menos fácil. Primero tendría que entrar a ese mundo y entenderlo, ganarme la confianza de ellos, convencerlos de la importancia de un proyecto así.
El crítico de arte y ensayista Iván de la Nuez ha señalado muy bien cómo la revolución cubana, a diferencia de otras, se hizo retratar no en piedra sino en un soporte blando, en forma de documento fotográfico. No es lo mismo derribar un monumento -algo tan de moda en nuestros días- que destruir, quemar un documento. El derribo de una estatua puede ser liberador. La destrucción de un documento es un acto atado a una tradición más oscura: la quema de libros por los nazis o la inquisición, por sólo mencionar un par de ejemplos.

El gran relato de la revolución cubana es fotográfico; un relato fotográfico que cuenta el triunfo de los que vencieron. Yo quería contar esa otra parte de la historia usando ese mismo soporte, la fotografía. En gran medida esta serie es un intento de contar la misma historia, pero con esos pedazos de película descartados por la edición histórica de los que ganaron.

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Serie: Quo Vadis - Geandy Pavón 


LM: Estuviste también por Costa Rica documentando a los cubanos que se habían quedado varados ahí. Una serie impactante. ¿Te fue fácil el proceso al ser también cubano? ¿O lo dificultó el ser cubano y entender el dolor por el que pasaron los nuestros? Me pongo en tu lugar e imagino que las emociones se intensifican en un momento así.

GP: No es raro que el paraíso de un fotógrafo esté en ocasiones en medio de la desolación y la tragedia de mucha gente. Pero creo que el problema es mayor aún cuando esa gente es tu gente. En ese sentido fue muy difícil separarme emocionalmente de los sujetos que retrataba. Yo me fui a Costa Rica en época de Navidad y la pasé en un campo de refugiados, junto a los inmigrantes cubanos en el pueblo fronterizo de La Cruz, en la provincia de Guanacaste. La situación en la que estas personas se encontraban era realmente desgarradora. La gran mayoría habían hecho su travesía desde Ecuador, pasando por pueblos, la selva, el mar; a merced de los narcos, de los coyotes y de las guerrillas colombianas. Súmale a todo eso el hecho de estar en medio de una fecha como la Navidad. Esa fue la Navidad más verdadera y profunda de toda mi existencia, una Navidad verdaderamente cristiana en todos los sentidos posibles. Si me lo permites te voy a contestar mejor con un fragmento de mi diario de esos días, específicamente del día 24 de diciembre del 2015:


Hoy me fui temprano a la terminal de ómnibus de La Cruz para visitar el punto fronterizo conocido como Peñas Blancas. El viaje duró una media hora, al llegar vi que los cubanos habían tomado el portal de la terminal como refugio, han desarrollado toda una técnica para construir unas casas de campaña con pedazos de saco y plástico. 

El camino que llega hasta la misma línea de la frontera es de tierra fangosa y está a unos 400 metros de la terminal, había una línea de camiones desde la entrada hasta la frontera misma, también son muchos los nicaragüenses que viven en CR y que van a pasar la Navidad a Nicaragua, caminaban en fila india cargados de cosas para cruzar hacia su país.

Al llegar a la frontera comencé a retratar a los militares nicaragüenses que no estaban nada contentos con aquello, (se cuenta entre los cubanos que algunos de esos militares son Boina Rojas cubanos)

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Serie: Quo Vadis - Geandy Pavón


De regreso me encontré un cartel en la fachada de una casa aduanera que decía: “Bienvenidos los Cubanos”

Mientras tomaba una foto de aquello se me acercó un señor que me dijo que allí había cubanos, le pedí conocerlos y me condujo hasta el patio del lugar donde había unas familias cubanas. Los retraté y me tomé un café con ellos. Ya de regreso hacia la terminal y mientras tomaba fotos de algunos inmigrantes, uno de ellos me preguntó si conocía a “La guerrillera” 

La guerrillera es una niña de 2 meses, hija de un matrimonio muy joven de Guantánamo. Viven en aquel portal sobre cartones y comen de lo que la gente les regala. La Guerrillera nació en la frontera de Panamá. 

El resto de mi Navidad fue en el campamento La Cruz, cené allí con ellos yuca con carne de puerco. Todos me preguntan cómo es “La Yuma”. Yo no he podido dejar de pensar en “La Guerrillera” y sus padres, es la imagen más cercana y profunda de la Navidad que he tenido…

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Serie: Domestic - Geandy Pavón 


LM: Pongámonos técnicos. Yo, en particular, trato de desarrollar mi trabajo en formato analógico. Tengo razones específicas para eso. ¿Cómo trabaja Geandy? ¿Cómo escoges en qué formato desarrollar un proyecto? Y si lo haces con negativos, ¿cómo escoges que tipo de negativo usar y por qué?

GP: En esta parte me voy a poner un poco retro, o retrógrado. Para mí se puede decir con certeza que conoces la técnica fotográfica, cuando has pasado horas en un laboratorio revelando e imprimiendo tus propias fotos. A diferencia de la pintura, no hay fotógrafos naive, hay fotógrafos autodidactas, pero eso es otra cosa. Dicho esto, no tengo nada en contra de la fotografía digital, todo lo contrarío, la empleo constantemente. No soy un purista de la técnica ni nada por el estilo, simplemente considero que quien entiende la fotografía analógica, entiende aún mejor la digital.

Yo escojo el formato según la naturaleza del proyecto. Te pongo un ejemplo: Escogí negativos en blanco y negro de 35mm para la serie The Cuban-Americans, porque estaba buscando acercarme al trabajo hecho por Robert Frank en sus The Americans. De hecho utilicé el mismo tipo de película, la misma marca de rollo y luminosidad. Lo mismo te puedo decir de la serie sobre los expresos políticos (Vae Victis). Yo estaba dialogando con una tradición fotográfica, por eso me decidí por la fotografía analógica.

En otros casos, cuando lo que quiero es una resolución muy grande, he decidido usar la placa o formato grande. Un buen escaneo digital de un negativo de 8x10 humilla a la mayoría de las cámaras digitales de hoy día.

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Serie: Superheroes - Geandy Pavón


LM: Esta es la pregunta que más repito en estas entrevistas: ¿qué motiva a Geandy, que te inspira a diario y cuáles consideras tus mayores influencias?

GP: Creo que lo que más me motiva en la vida es descubrir que no soy eterno. Parece una tontería, pero no lo es. La gran mayoría de la gente suele vivir como si lo fueran. Tengo premura para documentar y trabajar en cosas que están a punto de desaparecer. Si tuviera que resumir y descubrir el eje central de toda mi obra, te diría que es justamente ese: la prisa por llegar y documentar algo justo antes de que deje de ser, el momento más bello y verdadero de toda existencia.

LM: ¿Qué planes futuros tienes? ¿Con qué nos piensas sorprender próximamente?

GP: Mis planes futuros son trabajar en un libro sobre mi última serie Quarantine: 40 Days & 40 Nights y reabrir mi laboratorio, cerrado después de la pandemia. Quiero comenzar a experimentar con wet-collodium, una vieja técnica fotográfica creada en 1851 por Frederick Scott Archer y que consiste en un soporte de cristal tratado con una emulsión de nitrato de plata.

Actualmente trabajo en una serie fotográfica (aún sin título) sobre la imagen religiosa.


LM: Gracias Geandy, ha sido un placer conversar contigo y conocer más de tu obra.  Bienvenido oficialmente a La Manigua. 


Miami-New York

Septiembre 23 del 2020

“Año de la Pandemia”


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Art Videos Sequences - Geandy Pavón                      (click to view)

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